De cómo pasé del amor al asco…

 

Ubicación temporal: Año…1983 o 1984…mes de enero, verano caluroso.

 

Ubicación espacial: camping en la Barra del Chuy, límite con Brasil.

Mucha arena, muchos pinos, mucha pero mucha gente, pocos baños, carpas por todos lados, parrilleros, ruido y más ruido, risas…autos…

 

Personajes involucrados:

*La tía Yolanda: buena gente aunque según recuerdo no tenía mucha paciencia conmigo. Ahora que lo pienso… creo que nadie tenía mucha paciencia conmigo. ¿Sería yo la causante de tal situación?

*Mi prima Karina: Joven de veintipico de años en plan “disfrute total y ya que tengo que soportar a mi primita pequeña le compro lo que me pida para que no me moleste!”.

*Mi madre: aprovecha las vacaciones para “tragarse” el sol y quedar bien dorada…Resultado : quedar roja como un tomate y luego pelarse para quedar tan blanca como al comienzo.

Mi padre: soportando que yo quiera jugar acá y allá y “mira papi acá y allá y dime otra vez el cuento tal y cual”.

Yo:en versión tipo “pequeña endomoniada con todo el tiempo del mundo para hacer diabluras varias porque está de vacacaciones”.

 

Detalles generales que luego determinarán el triste desenlace:

Me encanta comer pescado sobre todo las sardinas.

Estando en un camping con pocas comodidades, las comidas elaboradas por los adultos del grupo no son precisamente “elaboradas”. Entiéndase: sandwiches, pasta con queso, pollo al spiedo comprado en alguna rotiseria brasilera, muchas frutas y arroz en sus más variadas presentaciones: con huevo duro, con tomate, con queso, con salchichas, con jamón y queso…con sardinas.

 

Situación inicial:

La familia Hopkins acaba de llegar de la playa (actividad obligatoria de todas las mañanas).

Antes de almorzar todos tienen que pasar por el baño a tomar una buena ducha. Se organizan y salen primero: la tía, su hija y la madre del demonio (que soy yo por si el lector no lo ha comprendido).

 

Desarrollo:

Mientras las mujeres del grupo se han ido a asear, el jefe de familia se dispone a preparar el “arroz bendito” (Nota: me imagino que por ser minoría se lo obliga a realizar estas tareas domésticas…). En ese mismo instante el demonio da vueltas por acá y por allá planeando alguna actividad divertida. De repente todo pensamiento se centra en la mesa. Mira hacia la derecha, hacia la izquierda…ningún adulto a la vista.

El padre se ha distraido y se encuentra dentro de la carpa.

Los ojos del pequeño ser no se pueden quitar de la mesa y ZAZZZ! Sin más ni menos (de pensar no hablemos) toma la lata de sardinas que estaba abierta, luego toma un trozo de pan y huye hacia la parte posterior de la carpa.

 

Desenlace:

Regresan el grupo femenino al “perímetro carpístico” . Don Hopkins va a tomar su baño mientras la mesa comienza a organizarse.

Se preguntan porque  Don Hopkins ha preparado sólo arroz.

Pasados unos pocos minutos están todos almorzando…y claro se descubre que falta la lata de sardinas…y bueno el pequeño demonio tiene que confesar. Sin embargo no hay tiempo para el rezongo ya que sin más dice que se siente mal y vomita…

 

Bueno…no quiero dar detalles ni de eso ni del malestar estomacal.

Para que el lector se haga una idea del asunto diré que la glotona de sardinas terminó siendo atendida por el Doctor del balnerario en la playa…si! el Doctor estaba tomando sol con un atuendo que podría ser considerado sexy y/o ridículo si se consideraba edad y estado físico del especimen.

Diagnóstico: flor de empacho!.

Remedio: agua de arroz y agua de arroz y más agua de arroz.

¿Y las sardinas? Bien gracias. PUUUUUUUUUAJ!

 

 

 

 

 

Ah! Con el lío a mi el baño recién me tocó en la tarde 😛

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6 comentarios

Archivado bajo historias de gente común, mix

6 Respuestas a “De cómo pasé del amor al asco…

  1. siempredudando

    Ja ja ja Que bueno el empacho de sardinas!!!
    Fijate, a mi me pasó algo parecido con los pepinillos en vinagre!! Estuve vomitando esos malditos pepinillos durante dias!!! 😉 Ahora que ya han pasado unos 25 años de aquello puedo comer uno o dos… pero siempre con reparo y un cierto miedo a que me vuelvan a sentar mal… Con lo que me gustaban!!!

  2. En tu caso y en el mio fue “EL EMPACHO”!!!! todo el mundo debe de tener alguna historia así aunque de este tipo que duran unos cuantos añitos no tantos… 😀

  3. Esta clarrisimo Superman la kriptonita…
    marahopkins las sardinas…

    Yo pensé por el titulo + camping, parecia que contarías un amor+odio de verano, jaja , y al final era la versión femenina de “este niño es un diablo”

  4. ¿Título engañoso? noooo !!! jajajjajajajajajja

  5. Muy bueno, jeje. Estoy con Daniel, tú bien lejos de las sardinas, como Superman de la kriptonita.

  6. jajajajaj…bueno, ahora cuando me ofrezcan comer pescado podré decir algo así: – ” Dime algo. ¿Conocés la historia de Superman? 😀

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